lunes, 18 de febrero de 2008
Mi Crónica en Descriptiva Enrique Caballero Arias ( Querrién)
Poca cosa o casi nada puedo añadir de lo que ya ha expuesto nuestro estimado poeta Enrique Caballeros Arias (Querrién) ya que el artista ya ha hecho su propia definición, desde sus adentros de su alma.
Añadir que es un honor que estén aquí sus letras inaugurando este sitio nuevo.
Donde el objetivo principal es el de unificar a los artistas y sus artes.
TODAS LAS ARTES Y LOS ARTISTAS UNIDOS Querrién multipremiado en nuestras dos ediciones 2006 y 2007 1º Premio categoría poesía de (Todas las artes surrealistas y no surrealistas.
Ahora os dejo que leáis al maestro Querrién con su Crónica en Descriptiva.
Mandando un fraternal saludo Guillermo (arte-william)
Mi Crónica en Descriptiva Siendo: Autor. Prosista. Literato. Innovador. Poeta. Artífice. Escritor. Confeso. Virtuoso. Educador. Ejecutor. Íntegro. Honesto. Generoso. Incorruptible. Obediente y Desobediente. Servil. Indócil y Travieso. Independiente. Inquieto. Turbulento. Danzante. Apasionado, inquieto, desahogado, clarividente y pícaro, haciendo de ésta imagen la realidad de mi persona teniendo así, un sencillo autorretrato. -Convincentemente me dije hace un tiempo, iré creciendo cada día más- Mi pasión por el arte me consume, y se aviva desde que las ramas de leños crepitaran en esos fuegos de fogatas, cuando niño..., yo, jugueteaba con sus ascuas. Y pensaba… Fui viviendo la existencia en sus causales, siempre ando fortaleciendo y perfeccionando los detalles, comprendiendo a los magnos, a los que aún habitan los momentos de experiencias, y a los que ya, han partido al infinito. Se que he sido irreverente, simétrico, inflexible en las constantes, determinado, expresivista, laborioso, emblemático, alegórico, figurativo, en las refecciones o piscolabis, y refacciones al través de las subsistencias en sus estilos reflexivos; meditabundos, ensimismados, abstraídos, cabizbajos, cogitabundos, sabios, juiciosos, cavilosos y formales, preconcebidos, conscientes e inconcientes. Deliberados, tranquilos e inquietos, pero irreflexivos, ligeros, precipitados, maquinales, aturdidos, patidifusos, asumidos, concentrados, enajenados, diferentes, desglosados, disueltos, privados, abstenidos. Desnudados o con indumentarias, omitidos o callados, sacudidos, aceptados, incluidos, preferidos, utilizados, andrajosos de ocasión, duchos, expertos, prácticos, curtidos, competentes, ajenos, abusados, flamantes, tímidos, manipulados, rechazados, ahuyentados, revolcados, péndulos a maravillas, colgadizos en el rarefacción de los éter, sobre el vilo del embeleso mismo de las cosas, embargados, prohibidos izados o arriados, concluidos, recompensados, distinguidos, enaltecidos, gratificados, retribuidos, galardonados, satisfechos y expresivos.
No seguí casi nunca los arbitrios de la esquela, la revolución siempre ha sido mi tangente, solo he concebido de lo que sentí cuando y desde mi corazón era quién me revelaba, la pasión en poesías. Tejí, pronunciando aquellas simetrías de poemas admiradas y nacidas de una preñes que literal me embarga. Puse la vida en cada palabra soseída entre pañuelos del papiro, sobre los pétalos de brozas de la amada que del tiempo en concurrencia y poesía, lo hacía con astillas de carbón sobre paredes, maderamen o papeles que grabé mientras estaba…, como preso. Amé y amo la vida, escribí a ese amor del cuerpo humano femenino, por ser la creación, más
perfecta del artista del silencio. Poematizo sin intentar imitar al compositor en su exquisitez, tratando de plasmar, a través de la expresión o las barnices literales de la pluma, al deslizarlas en pergaminos, la fogosidad y exaltación, que emanan esos seres en sus moradas, callejones, parques, teatros, museos, o en calzadas, cualesquiera, entre florestas, con cielos, entre nublos, bardas y celajes, luceros, astros, lunas, algunas glaucas, azulejas blancas, otras plateadas, pajizas o doradas, pero siempre lunas llenas y paisajes mondos, con matices, exuberantes, pródigos, nutridos…, aún los parcos temperamentales mismos. Poesía es la vida de mi vida, brisas en céfiros y auras del suspiro, es luz desde la entraña, porque de allí nacen unas estrías en raíces muy profundas y que van dentro, siendo el núcleo central, que intocable por el tiempo y las adversidades, saltan emotivas. Nunca medité ni pensé lo que iba a erigir y lo he creado. El arte aliterado está inmerso, en la humedad del mar, en las montañas, selvas, espasmos y desiertos, entre espacios de la atmósfera, del ser entremetido, sobre los fragores de mujer, cuando las he sentido a plenitudes; tantas pero tantas veces en secreto en sus desvelos en privado, es lo que siento al admirarlas, y convertirlas entre letras, donde para mi lo que importa es que surjan, y sobrevuelen cariñosas. Yo soy simplemente un individuo. Con dos manos, dos ojos, dos piernas, dos amores, un cerebro en creaciones, y un alma que trepida. Este es mi perfil…. El Estilo Querrién. Quizá no le agrade a los que creen que un artífice virtuoso tiene que tener un camino uniforme, con directrices progresivas, un precinto en especial, o con un género de adinerado, y de tal forma, respeto a mis colegas que son así con sus asombros. Yo me creo diferente. Y lo soy -porque amo al amor con humildad y al deseo natural ,sencillamente-
Al mar, al aire, al agua, al Sol, a la clorofila del celaje, al movimiento que constantemente, acicala al pensamiento. Te amo Mujer… Y al sondeo me pregunto: ¿Por eso debo dejar de ser hacedor e innovador? Mi género es la fuerza de un fuego de amor que en toda mi acción deriva. Algunos amplios de corazón le han visto y lo seguirán comprendiendo. Mi única misión es seguir creando. Han pasado los años y este tronco arde más que nunca, con la yesca de tus labios al besarme. Gracias, a todos los que comparten este entusiasmo vehemente de entusiasmos insondables. Les prometo que ahora vienen los conspicuos años de apasionamiento, y les expreso: Los necesito, cúbranme con sus ánimos y sus alientos importantes. Para concluir plasmo una estrofa de Blanca Graciela Arias de Caballero; mi madre, que era instancia en sus magníficos acervos: ¡Que quieres que te regale hijo mío! “Lo que quieras mamá, pero dame un beso y estréchame en ese regazo de amor, mientras vivas, porque cuando no te tenga…, estaré estéril y aterido, por los fríos de la vida frágil, briosa, compulsiva” Escrito como si lo hubiese predispuesto en Caracas. Venezuela -1.946- Cuando nacía el 4 de Octubre; Enrique F. Caballero Arias.- “Querrién” Admirador del Arte; del Mar, De la Voz, y la Mujer.
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